Casos e historias
El Acebo de Moncayo
La quesería era el sueño de un grupo de jóvenes que queríamos huir de la ciudad. “Nos constituimos en Cooperativa en 1999. Dos años antes, creamos una asociación para estudiar lo que queríamos hacer, con el objetivo de autoemplearnos y trabajar en aquello que cada uno deseaba”, contamos algunos de los impulsores. Tras realizar varios estudios de mercado, decidimos instalarnos en la Comarca de Moncayo, en concreto en Trasmoz, una localidad muy turística donde viven 30 personas y donde los fines de semana llegan a las 300.
Aprender a vivir en un entorno rural
Aprender a vivir en un entorno rural no fue fácil, pero los resultados, según Óscar, son altamente positivos. “Nos ha permitido mantener unos trabajos, una remuneración adecuada y desarrollar actitudes e intereses, pero al principio nos costó. Estábamos acostumbrados a la vida de ciudad, a los servicios. Pero ha valido más estar cerca de la naturaleza”, explica.
El queso: La esencia del Moncayo
Nuestro queso es una realidad surgida de ese Moncayo soñado, machadiano y becqueriano. Es un producto que alimenta, cuida y favorece la salud. Una forma de llevarse a casa la esencia natural del Moncayo. Es autóctono, sostenible y natural. Es el recuerdo de un paisaje en nuestros labios, lo que fuimos y lo que somos.
El paisaje, esa mágica combinación de suelo, altitud y clima, es la razón de la deliciosa diversidad de sabores y texturas de nuestro queso. Cada pieza que elaboramos lleva consigo la esencia de esta tierra, un homenaje a la naturaleza y a las tradiciones que nos han inspirado.
